Quién está detrás
Me llamo María Dolores
Mariquilla me lo pusieron mis tíos y ya no me lo quitó nadie. Es como me llama todo el que me conoce, así que es lo que va en la caja.
Llevo toda la vida haciendo tartas, pero durante muchos años las hice por gusto: en casa, para mis hijos, para los cumpleaños de la familia, para cualquier excusa. Empecé porque me distraía. Aprendí ahí, a base de repetirlas hasta que salían.
Lo que ha cambiado no es la receta, es dónde se hace. Ahora las hago en obrador propio [EDITAR: añadir «con registro sanitario nº …» solo cuando esté concedido], porque una tarta que tiene que llegar un día concreto y a una hora concreta no puede salir de la cocina de una casa.
Cómo trabajo
Cada tarta se hace por encargo, para una fecha. No sale de un almacén, no lleva meses en un congelador y no viaja más de lo que puede aguantar.
El catálogo es corto a propósito: prefiero hacer seis cosas bien que cuarenta a medias. Y si un día no puedo con tu fecha, te lo digo. Prefiero decirte que no a mandarte algo que no esté como debería.
La torta boba
De todo lo que hago, la torta boba es la que más me representa. Es el bizcocho de aquí de toda la vida —fuera de la zona lo llaman coca boba o coca de llanda—, jugoso, con ralladura de limón y azúcar por encima. No lo va a hacer igual alguien que envíe tartas desde la otra punta de España.
El obrador
Lo que sale de aquí cada mañana






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